1987, Chile.

En mis obras reflexiono sobre temas universales como la vida, la muerte, la violencia y el poder, entrelazándolos con experiencias personales. Utilizo un imaginario simple pero evocador, donde elementos como calaveras, corazones, demonios y flores toman protagonismo. Estas figuras, cargadas de simbolismo, se integran en composiciones abiertas a múltiples interpretaciones, invitando al espectador a establecer su propio diálogo con la obra.

En el plano formal, me interesa la experimentación técnica, donde el color y el gesto se convierten en mis principales herramientas expresivas.